Cuecódromo del Parque O’Higgins se ha transformado en un panorama imperdible de las festividades patrias, escenario obligado para todos los cuequeros y una razón innegable de que la Cueca si atrae multitudes.

Con 2.200 metros cuadrados dedicados a la Cueca, el Cuecódromo -creado a partir del 2016- ha confirmado que los cuequeros pueden ofrecer un excelente espectáculo que además cuenta con el lleno absoluto de jóvenes bailarines, novatos y expertos, que siguen a sus artistas o vibran con la cueca en todas sus expresiones.

Este Sábado 16 la programación aseguraba una mezcla de sonoridades y compases, que auguraba una total fiesta para la Cueca… LAS PECADORAS abrieron los fuegos a eso de las 16 horas, quienes generaron el ambiente para que LOS BENJAMINES se adueñaran de la fiesta a partir de las 18 horas. Éstos con un estilo bien particular, con una cueca muy citadina y candenciosa, donde el piano y el bajo marcan la poesía de sus letras lograron un lleno total en la pista de baile. La voz del “David Elías” rememora antiguos cantores y le otorga ese sabor chilenero a su propuesta, de verdad marcaron el pulso a lo que vendría más adelante.

Desde el puerto de Valparaíso y por primera vez en este escenario, subieron a eso de las 20:30 horas LAS LULÚ DE PANCHO GANCHO, impecablemente vestidas y haciendo gala de su poderoso sonido dieron lo mejor de su repertorio en un cuecódromo absolutamente repleto, que vibró con sus cuecas y con la simpatía de las hermanas Huenchuñir, quienes ya conocen el oficio y saben que el pulso porteño es tan atractivo y digno de cualquier escenario… aquí se nota demasiado que la herencia de Lucy Briceño es una marca registrada en esta agrupación y tienen un futuro esplendoroso por delante.

Para cerrar la noche, TORITO ALFARO Y SU LOTE mostraron su mixtura capitalina-porteña, y gracias a las poderosas voces que lo acompañan dieron fé de su inagotable herencia chilenera. La voz de Torito Alfaro, una de las más representativas de la cueca brava con su canto melismático muy originario, también inspira a los jóvenes músicos y nos recuerda que aquellos cantores como Luis Araneda “El Baucha” siguen muy presente entre nosotros.

Bajo el lema “Santiago celebra bajo la misma estrella”, el Parque O’Higgins se llenó de las mejores cuecas y sigue reafirmando que el Cuecódromo es un escenario infaltable para las generaciones cuequeras vigentes.

Cuecapp

Fotografías: Matías Alvarez Reyes